Empecemos con los TEXTOS HISTÓRICOS

La Historia se basa en textos (escritos dejados por nuestros antepasados que nosotros leemos e interpretamos para hacernos una idea de como vivían en aquellos tiempos). Por eso los llamamos TEXTOS HISTÓRICOS, porque nos enseñan algo acerca de la Historia.


Pero, ¿son todos los textos históricos iguales? No.

  • Un texto histórico es una FUENTE PRIMARIA si fue escrito en la época de la que nos habla.
  • Un texto histórico es una FUENTE SECUNDARIA si fue escrito con posterioridad a la época de la que nos habla.
Ya sé que esto puede llegar a ser complicado. Pero no os preocupéis, la práctica os proporcionará la capacidad de distinguirlos sin problemas.
Pero, ¿para qué quiero saber si es un tipo de fuente u otro? Bueno, es muy importante, porque no es lo mismo ser espectador de los hechos que no serlo, que lo que estoy desbribiendo me afecte o que no lo haga, que mis escritos respondan a escritos de otros o que yo mismo esté presenciando lo que narro...
Una vez determinado el tipo de fuente (RECORDAD que debéis automatizar esta técnica), vamos a ver lo que en realidad tengo que hacer con un texto cualquiera. Y para ello lo mejor es tener un texto de vuestro libro. Aquí va:

Y ve las calles
todas llenas de buenos obreros
que hacían diversos oficios;
tal como los oficios son diversos,
éste hace yelmos y éste lórigas,
éste correas y éste espuelas,
y éste bruñe las espadas.
Éste enfurte paños y éste teje,
éste los peina y éste los tunde.
Unos plata y oro funden.
Éste hace ricas y bellas obras,
copas, vasos grandes y escudillas,
y joyas con esmaltes.
Se podría haber pensado y dicho
que en la ciudad siempre había mercado
tan llena de riquezas estaba:
cera, pimienta, púrpura,
pequeñas pieles grises
y toda clase de mercancías.
Primero, leerlo. RÁPIDO (me hago una idea), DESPACIO (sé positivamente de que habla, anoto palabras desconocidas y términos dudosos), MUY DESPACIO (subrayo, separo en partes...).
  • La primera lectura de cualquier texto debe ser rápida (para saber su tema). LEED EL TEXTO PROPUESTO. Os estáis haciendo una primera idea de su tema, algunas palabras ni os suenan, otras son raras, notáis un ritmo, vaya jaleo.
  • Una segunda lectura, más DESPACITO, nos permite delimitar claramente el tema del texto (ESTÁ ENUMERANDO LOS OFICIOS DE UNA CIUDAD). Pero vaya palabrejas que utiliza el autor, verdad. Anoto o subrayo o rodeo aquellas palabras que o bien desconozco o bien dudo sobre su significado en este texto concreto. Intento aclarar su significado.
  • Una tercera lectura, MUY DESPACIO, me permite subrayar el texto y dividirlo en partes (siempre es positivo hacerlo, aunque a veces no haga falta).
AL TAJO. Dando por realizada la lectura primera, pasemos a la segunda. Lo primero, aunque ya lo hemos dicho, el tema.
  • Señor profesor, yo creo que este texto va de los monasterios.
  • Y yo, de Roma.
  • Pues yo creo que habla del proceso de fabricación de una Play Station.
  • Venga ya, si esto está chupao. Está hablando de mi pueblo hace 10 años.
PARAD, por favor. Pero ¿habéis leído el texto? Bueno, un poquillo. Es que pone usted unos dictados muy rollos.
Cuando nos enfrentamos a un texto, lo primero que tenéis que tener en cuenta es que hay que leerlo. Y leerlo significa concentración en la tarea que se está llevando a cabo.

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